Balcanes occidentales, un mercado que descubrir cerca de casa


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Daniel Hernández | Madrid

3 de febrero de 2015


 

No hace falta andar mucho para irse lejos. Apenas un par de horas de avión para salir de la Unión Europea, para encontrar mercados de los que tenemos mucho por descubrir. Hablamos de los Balcanes, una zona con potencial y oportunidades de la que España, comercialmente hablando, ignora bastante, al menos más que otros vecinos europeos. Como muestra un botón. Las exportaciones de España a la zona no UE (Albania, Bosnia Herzegovina, Antigua República Yugoslava de Macedonia, Montenegro y Serbia con Kosovo) fueron de poco más de 340 millones de euros en 2015, frente a los 4.000 millones de Italia, los casi 1.100 millones de Polonia o los 900 de Reino Unido.

Para Bosnia, el ICEX identifica varios sectores con oportunidades. En primer lugar el de infraestructuras y transportes, con importantes proyectos financiados por la Unión Europea. El mayor de ellos es la autopista que unirá Budapest con la costa croata del Adriático y que atraviesa el país de norte a sur. En medio ambiente también existen concursos públicos para el suministro y canalización de aguas con financiación comunitaria. En energía se espera el desarrollo de las renovables. En Montenegro destaca también el sector energético, con oportunidades en la modernización de estaciones. Pero sobresale principalmente en turismo, con un potencial de ingresos de 2.000 millones de euros en 10 años, indica el ICEX citando el World Tourism and Travel Council. En Serbia hay oportunidades a medio plazo en agroalimentación (suministro de maquinaria agrícola y productos químicos), energías renovables, medio ambiente, industria auxiliar del automóvil, con empresas proporcionando suministros a la antigua Zastava (comprada por Fiat); y, como en el resto de países, en infraestructuras. Para Montenegro y Albania el Instituto no proporciona información y se remite a las oficinas comerciales de Roma y Sofía.

Precisamente ese hecho, la todavía escasa presencia pública en la zona, es lo que explica en parte las cifras de comercio que presenta España en la región. “Al no tener representación directa allí, no había informes oficiales para la cobertura de riesgos políticos y comerciales por ejemplo por parte de Cesce”, dice Miguel Ángel Martín Martín, presidente de honor de la Asociación Española de Profesionales de Comercio Exterior. Los países que nos sacan ventaja han forjado una relación diplomática intensa con la zona porque “históricamente les ha interesado o ha sido parte de ellos”. En el caso de Albania, por ejemplo, ha habido mucha emigración a países como Italia y “eso crea lazos culturales, afectivos y económicos”, dice Martín.

Los equilibrios políticos en la zona son complicados, las rivalidades muchas. Pero la imagen que tenemos de los Balcanes es la de un territorio en guerra, por la cantidad de conflictos que llevaron a la desintegración de la antigua Yugoslavia. “El empresario y ciudadano de a pie sólo recibe noticias del exterior cuando son negativas y eso crea problemas”, afirma Martín para añadir que la estabilidad y la paz están garantizadas en la zona.

España tiene poca presencia en los Balcanes pero “está bien vista como marca país”. En la cuestión política, en Albania y Kosovo se acuerdan de Javier Solana, secretario general de la OTAN, cuando bombardeó Serbia a finales de los 90 en la guerra de Kosovo (región serbia de mayoría albanesa). Sin embargo en Serbia no gusta ese nombre. A la vez, en esos complicados juegos de la diplomacia, España no reconoce a Kosovo como país. “Esto ayuda en Serbia, y en la zona albanesa se entiende por la realidad que tiene España con Cataluña”.

En la actualidad, la Unión Europea aplica el sistema de Preferencias comerciales Autónomas a los países de los Balcanes Occidentales. La intención es ir creando una zona de libre comercio entre esos países y el resto de Estados miembro. Las Preferencias eliminan los límites máximos arancelarios en productos industriales y mejoran el acceso al mercado comunitario para productos agrícolas y pesqueros, como indica la Secretaría de Estado de Comercio.

Pero ¿qué hay que hacer para entrar? El principal consejo es estar posicionado allí de alguna manera. Desde Albania, por ejemplo, “tienes un puerto de entrada a los Balcanes desde el que puedes ir a Kosovo, que culturalmente son albaneses [en su mayoría] y de ahí dar el salto a Macedonia, Bosnia y Serbia”.

Para poder participar en concursos públicos es imprescindible estar allí. Requiere paciencia. “Los españoles tenemos la rara virtud de querer llegar, ganar la licitación y volvernos y eso está muy mal visto en la zona”. Así que el primer trabajo es conseguir una sede y un socio local. Es lo que hacen franceses, italianos o alemanes, que además, según indica Martín Martín, tienen la ventaja de haber participado en la formación de funcionarios locales, “así ellos desarrollan la misma mentalidad que los italianos, alemanes, franceses o austriacos”.

En cuanto a la exportación de productos de alimentación hay que saber explotar una característica: en general la población aprecia más lo extranjero. Esto, unido a la fama que van adquiriendo los productos españoles ayuda. Pero hay que luchar contra algún handicap: “los italianos tardan 24 horas en suministrarles, nosotros una semana”. Es una cuestión de proximidad, pero como se ha visto, hay paises lejanos (Reino Unido, por ejemplo) que también facturan más allí. En este sector también es importante tener una estructura de posicionamiento y acuerdos con distribuidores locales.

En definitiva, hay oportunidades que se deben aprovechar derivadas de la inversión que están recibiendo aquellos países. Hay que armarse de paciencia y comenzar a estudiar aquél mercado y sólo después plantearse, con conocimiento de causa, si ir o no. Desdeñarlo por su tamaño es un error “¿Qué empresa no quiere ir a la Comunidad de Madrid?”, dice el presidente de Honor de Acocex, “pues los Balcanes Occidentales tienen ese tipo de población, con un nivel de renta importante”.

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