Jordi Nadal, fundador y editor de Plataforma Editorial: “Ser empresario es crecerse en la adversidad”


foto desayunonadal

Gemma Martínez

Barcelona


“Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Empezar su intervención con la anécdota en la forma que Sir Ernest Henry Shackleton reclutó a su equipo  para la expedición a la Antártida de 1915, poniendo un anuncio en el periódico, ya nos sitúa en la órbita creativa, inspiradora e iluminadora de Jordi Nadal, director de Plataforma Editorial. Él fue el encargado de conducir de forma excelsa nuestro primer desayuno Sí a la Pyme del pasado martes 26 de abril, celebrado en el Hotel Porta Fira de Barcelona, que contó con el patrocinio de las firmas Wolters Kluwer y Randstad.

Los 550 libros editados en una trayectoria de 8 años avalan su proyecto profesional más personal, ilusionado y artesanal, Plataforma Editorial. Nadal, editor de largo recorrido, respira un fuerte espíritu emprendedor y al mismo tiempo un sentido de responsabilidad consigo mismo y con su equipo, que transmite en cada frase  y evoca en sus citas literarias y cinematográficas.

Trabajar mucho, la búsqueda del talento colectivo y un aderezo de suerte conforman los tres pilares de su receta para el éxito empresarial. Estos son los factores clave para poner en marcha o sostener una empresa en nuestro país y hacer frente a una de las peores coyunturas económicas de nuestro siglo.

“Trabajar desde un concepto de artesanía y a su vez de innovación nos permite evolucionar de forma sólida en la gestión de nuestro negocio. El tiempo deja de avanzar sólo con precisión y mecánica para alimentarse de valor añadido: el tiempo kairós” destaca Nadal. Un tiempo con sentido. Dedicar un tiempo realmente valioso para nuestra empresa será lo que marque la verdadera diferencia.

Nadal sostiene que vender es sensacional y que este es el objetivo principal de un empresario. Pero no hay que olvidar que es una ardua tarea y más si se toma como único fin. Disfrutar, rodearse de un buen equipo y de profesionales con los que trabajar y alimentar la ilusión por nuestro negocio garantizan un camino, nunca fácil, pero si enriquecedor.

“Hay que crecer sin prisa, cuando crezco demasiado dejo de disfrutar” afirma Nadal, que subraya la importancia, a nivel individual de distinguir entre el éxito (exterior) y el cumplimiento (convicción interior).

En la situación económica actual es mucho más duro sobrevivir como empresario, pero son precisamente estos obstáculos, muros y piedras en el camino los que nos harán más flexibles, despiertos y mejores profesionales. “La gestión de la adversidad es precisamente lo que subraya nuestra convicción” apunta Nadal para responder a cómo se aprende de los errores. Se aprende a encajar, a mantener la confianza de la gente que nos rodea, a gestionar la reserva de alegría, el coraje y  la ambición para potenciar nuestro proyecto empresarial.

Por ejemplo, cuando nos centramos en cómo retener el talento de nuestros equipos, Nadal enumera una serie de pautas a seguir: pocas reuniones y cortas, normas claras, hablar del éxito, hablar de los errores pero no de quién los cometió, formar a base de viajes y participación, no sólo de cursillos y sobretodo compartir la información sobre la situación de la empresa.

Gestionar las expectativas y recursos de nuestro negocio para luego interpretar los resultados son herramientas básicas para cualquier empresario. De esta forma podemos ver como las piezas de nuestro proyecto se ensamblan. La gestión de dos variables, principios e intereses, marcarán la dirección de nuestro negocio.

 

 

 

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