El anti- vino es de color azul


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Sandra de Miguel | Madrid


Hace tres años comenzó a rondar una idea por la cabeza de 5 jóvenes estudiantes de la Universidad del País Vasco, crear algo innovador en un sector que, a priori, no lo fuera. La industria elegida, la vitivinícola y el producto que crearon un vino azul, de nombre Gïk. Hoy esta startup vende su brebaje, de tan peculiar color, con 11,5 grados de alcohol y sabor dulce, en 25 países. Según Aritz López, creador de Gïk Live, buscaban un producto fácil de beber, innovador y que supusiese una revolución… Y mezclando tecnología y naturaleza dieron con esta bebida, a la que ellos mismos denominan anti- vino.

En un país de tradición vitivinícola como España puede chocar, en un primer momento, escuchar la palabra vino ligada al color azul, ¿cómo surge este producto y la empresa que está detrás?
El proyecto nace hace 3 años. Nosotros siempre hemos sido un grupo con mucha inquietud y queríamos crear algo diferente, algo que supusiese una revolución. Para ello buscamos un sector, que desde nuestro punto de vista, le hiciese falta esa vuelta de tuerca y el del vino nos pareció perfecto porque es una industria muy ligada a la tradición. Un mundo que, en general, se ha rodeado de ese aura de elitismo en el que parece que solo unos pocos están preparados para disfrutarlo. Nos parecía que esto ya no tenía ningún sentido, entonces nos pusimos a trabajar en un producto fácil de beber, accesible a todo el mundo, a paladares normales como el nuestro, en definitiva, un producto fácil de beber. En aquella época descubrimos un libro “La estrategia del océano azul” que habla de crear océanos azules en los que a través de la innovación y la creatividad todo el mundo puede nadar en libertad… y de ahí surgió la idea y el color.

Una bebida dulce, azul y con 11’5 grados de alcohol que mezcla diferentes tipos de uva ¿De qué forma habéis transformado este caldo para convertirlo en azul? ¿Y que se puede decir de su sabor?
Nosotros no somos enólogos, no venimos del mundo del vino; somos creativos, artistas, ingenieros… Conseguimos sacar adelante el proyecto gracias a la ayuda, entre otros, de la Universidad del País Vasco. Para lograr esta bebida mezclamos varias clases de uva tinta y blanca y añadimos un pigmento orgánico y así, mezclamos tecnología y naturaleza. Sobre el sabor solo podemos decir que sabe a Gïk, suave y fácil de beber. Hemos realizado dos catas a ciegas con unas 30 personas y de estas tan solo 3 o 4 lo reconocieron como vino, para el resto era un refresco, un nuevo tipo de cerveza, mosto…

¿En qué clase de vino podría encajar de mesa, de aperitivo, etc.? ¿Está sujeto a alguna denominación de origen?
Nosotros trabajamos con diferentes bodegas, por lo tanto, atendiendo a los consejos reguladores no tenemos denominación de origen. Lo que hacemos es mezclar diferentes variedades, de esta forma conseguimos que cada lote sea único, pero a la vez homogéneo. En cuanto a cuándo tomarlo, cada uno que escoja con libertad; se trata de un producto libre de normas. Para nosotros es más un anti- vino porque no está sujeto a ninguno de los conceptos a los que se agarra la industria.

Se trata de un producto diferente dentro de un sector tradicional, ¿os habéis encontrado reticencias dentro de la propia industria?
Desde el principio sabíamos que polarizaría mucho las opiniones por lo que hemos acabado diciendo que es un producto o que lo odias o que lo amas. La inmensa mayoría del feedback que recibimos es muy positivo, pero si que es cierto que desde el ala más tradicional de la industria nos han llegado críticas… Nos han dicho desde que nuestro producto es una blasfemia, que como nos atrevemos a hacer esto con un producto tan sagrado, incluso una persona nos escribió y nos dijo que mejor nos dedicásemos a hacer aplicaciones para móviles y dejásemos en paz el mundo del vino.

Ahora mismo estáis vendiendo en más de 25 países, ¿cómo está siendo la experiencia?
Nosotros abrimos una web y perfiles en redes sociales para cada uno de los países en los que estamos. Vendemos a través de la web y de canales de distribución, además solemos contar con partners locales en cada país que conozcan el mercado. Ahora mismo estamos en casi todos los países de Europa, Malasia, Corea del Sur, Japón, etc. Además es muy curioso contemplar cómo lo beben en cada sitio en Suiza, por ejemplo, lo toman caliente y con canela, en Francia con hielo, en Reino Unido lo mezclan con ginebra.

Retos de futuro que os planteáis…
Llegar tan lejos como nuestra revolución nos quiera llevar… El crecimiento ha sido muy rápido y es que a internet no se le puede poner barreras es ilimitado.

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