“El liderazgo en la pyme se aprende y a través de la práctica se ejecuta”


foto magnacoaching

C.Estévez

Barcelona


Sin duda las pymes se encuentran en su día a día con limitaciones que deben superar con grandes dosis de esfuerzo por parte de toda la plantilla. Sin un líder que guíe a los empleados hacia su máximo desarrollo personal y profesional dentro de la compañía resulta realmente complicado  mostrarse competitivo. Pero, ¿están todos los líderes preparados para esta misión? ¿Cómo reconocer el momento en el que es necesario reorganizar la plantilla? ¿Cómo involucrar emocionalmente a todos los trabajadores en la consecución del objetivo marcado?

Javier González, coach y CEO de Magna Coaching nos da en la siguiente entrevista las claves para preparar las estructuras internas de las pymes a las actuales necesidades del mercado que requieren empresas ágiles, innovadoras y dispuestas a asumir riesgos y salir de su zona de confort.

Javier González_CEO de Magna CoachingJavier, desde tu experiencia como asesor en muchas pymes, ¿cómo ves la actual situación de la pequeña y mediana empresa en nuestro país?

La pyme en nuestro país tiene dos limitaciones importantes: la financiación a la que puede acceder y las personas con las que puede trabajar. La retención del talento debe realizarse más desde el lado emocional que desde el de incentivos económicos o de ascensos profesionales, al encontrarse éstos limitados en el tiempo y cuantía.

Uno de los grandes problemas con los que se encuentra la pyme es el desarrollo de un negocio familiar hacia una vertiente profesional con una gestión moderna los recursos y un análisis pormenorizado de todos los elementos de éxito con los que cuenta.

La empresa debe crecer no solo hacia dentro sino hacia el mercado exterior que les proporcionará la apertura a nuevas oportunidades. Esto ya lo vienen haciendo las pymes españolas desde hace varios años, lo que les falta es la adecuación de sus estructuras a ese nivel de crecimiento que, en muchos casos, están consiguiendo.

¿En qué puede ayudar un proceso de coaching a las pymes?

Un coach ayuda a descubrir las fortalezas que sirven de base para la toma de decisiones posterior y posibilita el abrir opciones que muestren el camino de futuro. Da seguridad a la hora de descubrir cuál es su misión y visión de negocio actual y cómo quieren encauzar los siguientes pasos.

Es importante contar con el desarrollo de mandos intermedios adecuados a las necesidades de crecimiento de la empresa y que se conviertan en “Líderes coach”, para guiar a sus empleados hacia su máximo desarrollo personal y profesional y ayudándoles a alcanzar sus objetivos haciendo que sean ellos los que descubran las mejores soluciones a los problemas que se les plantean, creando un lugar agradable donde trabajar e identificándose con la empresa para la que desarrollan su actividad profesional.

El desarrollo profesional de los mandos como coaches se convierte en fundamental para que las personas se vean como parte de la Pyme y sepan que se toma en cuenta su aportación al beneficio de todos. El empleado encuentra las respuestas que necesita de forma natural e interiorizando el camino que debe seguir.

También los coaches contribuimos con la dinamización de los equipos de trabajo a través del Coaching de equipos y del desarrollo de equipos emocionalmente inteligentes; lo cual permite alcanzar rendimientos excepcionales en el desempeño de tareas, funciones o proyectos.

La retención del talento debe realizarse más desde el lado emocional que desde el de incentivos económicos o de ascensos profesionales, al encontrarse éstos limitados en el tiempo y cuantía.

Uno de los déficits que se produce en algunas pymes es la falta de un líder con todas las competencias necesarias para gestionar con eficiencia los equipos, ¿el líder nace o se hace? ¿Cuáles son las claves de un liderazgo saludable?

Es una interesante pregunta el saber si podemos aprender a ser líderes; la respuesta es que sí. El liderazgo se aprende y a través de la práctica se ejecuta. Con la adecuada formación y la correcta actitud interna generada a través del desarrollo de la mejora continua y de las políticas de retención del talento, los mandos intermedios se pueden convertir en grandes líderes.

Las claves de un liderazgo saludable las podemos centrar en tres puntos. El primero supone mostrar confianza y seguridad durante la gestión del día a día y, sobre todo, templanza en la solución de épocas críticas. Transmitir una visión clara de hacia dónde se quiere ir es fundamental para conseguir la confianza del resto de personal.

El segundo punto implica el fomento de la participación de los empleados en la gestión de su trabajo a través del feedback efectivo para mostrar lo que se espera de las personas y lo que se quiere mejorar desde una perspectiva positiva. Esto también supone saber escuchar y aceptar halagos y críticas e la misma forma que queremos que acepten las nuestras.

Y por último pero no menos importante, ofrecer oportunidades de crecimiento dentro de la estructura de la pyme. Además es fundamental conocer a los empleados, mostrar el lado humano es compatible con la exigencia de estándares de crecimiento, ya que permite que las personas tomen la iniciativa de su propio desarrollo profesional y eso les impulse a conseguir mayores logros.

Sin un equipo con ponga en práctica la llamada inteligencia emocional, ¿crees que la pyme lo tiene mucho más difícil para resultar competitiva?

No nos han enseñado a trabajar juntos, sino a juntarnos para trabajar. Hay pocas empresas que cuenten con equipos efectivos y aún menos que hagan que estos equipos sean emocionalmente inteligentes. Para ello tiene que haber una cultura empresarial basada en el coaching donde el desarrollo de personas y equipos se fomente y se premie.

Para conseguir formar equipos emocionalmente inteligentes se necesitan las siguientes premisas, que haya una participación contributiva de los miembros de la empresa, manejar la tensión y distensión emocional que se genera dentro de los equipos de trabajo, generar una serie de normas de actuación grupal y el autofeedback positivo.

La pyme puede resultar competitiva siguiendo los modelos de crecimiento y gestión empresarial tradicionales, pero si de verdad quiere estar a la vanguardia y ser una referencia dentro del mercado al que se dirija, debe dirigirse a la gestión por Coaching de sus estructuras y a la implantación de la Inteligencia Emocional como parte de su día a día como parte fundamental para alcanzar la excelencia organizativa y, por tanto, la satisfacción plena de sus clientes.

¿Cómo podemos detectar en nuestra empresa que es momento de cambiar la actual gestión de nuestros equipos?

Todas las estructuras están “condenadas” a cambiar y la pyme especialmente debe ir adaptándose al cambio constante en el que el mundo empresarial, social y físico se mueven.

No se trata de cuándo debemos cambiar sino de por dónde debemos ir ahora. El análisis del mercado debe ser continuo y los procesos de mejora de las estructuras, procesos y procedimientos nos deben llevar a considerar el cambio como parte de la vida de la empresa.

Tenemos que estar dentro de lo que se denomina el equilibrio dinámico, es decir, aquel equilibrio que está en constante movimiento. Sería algo parecido a un funambulista que camina sobre la cuerda tensa, está en continuo equilibrio, pero no parado, tiene que estar constantemente haciendo pequeños ajustes, algunos imperceptibles para el público, hacia los cuatro puntos cardinales para ir avanzando de una manera segura a lo largo de la cuerda.

¿Cómo conseguir que nuestros empleados sean los primeros fans de nuestra empresa?

Hay unas normas muy sencillas, que podemos concretar en las siguientes acciones: desarrollar a los empleados ofreciendo posibilidades de crecimiento, mostrar reconocimiento hacia su trabajo de manera pública – entendiendo la particularidad y las formas diferentes de reconocimiento que cada persona necesita- y promover el trabajo en equipo, haciendo que se sientan orgullosos de pertenecer a la organización.

Cada vez es más frecuente que las empresas brinden un servicio integral a los clientes. Desde la adecuación eficaz del “customer journey”, hasta la asimilación de los nuevos clientes digitales que están condicionando la forma de comprar y vender. Pero detrás de toda estrategia están los empleados de la Pyme, aquellos que deben ser los primeros prescriptores de los productos o servicios de la compañía. El que ellos estén a gusto trabajando será fundamental para que hablen bien de la empresa en todas sus actividades diarias y también en sus perfiles sociales y en su vida cotidiana. Si lo consideran un “grato lugar para trabajar” les habremos ganado también como clientes.

Especialmente en el caso de la pequeña empresa a menudo se detecta cierta reticencia a salir de la zona de confort, por lo que acaban dejando de invertir en innovación, en lo digital… ¿Qué mensaje les lanzarías?

Todos tenemos reticencias a la hora de cambiar, a todos nos cuesta salir de nuestra zona de confort personal, por lo que no es de extrañar que a la pyme, en mayor medida, le cueste adecuarse a los cambios socio-tecnológicos que han venido y seguirán viniendo.

El mensaje claro es que siempre hay que estar preparándose, formándose y adecuando la estrategia al momento y con proyección de futuro. “Adelantarse a lo que está por venir en el momento adecuado” es clave para mantener el equilibrio dinámico que mencionábamos antes.

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