El precio de no saber idiomas


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Redacción | Madrid

27 de enero de 2016


Las carencias lingüísticas cuestan dinero, es así de crudo. Una encuesta de la Comisión Europea muestra que algo más de un 1% de las pymes exportadoras declara que ha perdido un contacto en el exterior por no saber idiomas. De las 200 empresas localizadas, más de la mitad valoraban que estaban dejando de ganar entre 8 y 25,3 millones al no haber podido firmar esos contratos. Queda claro que en un mundo global el dominio de lenguas extranjeras es necesario.

Con la llegada de la crisis y la caída del consumo, las exportaciones de productos españoles se han disparado. Exportar es algo que han tenido que aprender a marchas forzadas muchas pequeñas y medianas empresas españolas que habían estado cómodas vendiendo en el mercado interior. Los idiomas son la herramienta fundamental, por tanto, para pymes que pretendan salir al exterior.

No por básico es menos cierto: hay que saber el idioma del cliente. Según la Guía lingüística para las empresas europeas, editada por el Ejecutivo comunitario, que vendedor y cliente se puedan expresar en la misma lengua es vital.

Para abordar la tarea lo mejor es comenzar por el inglés. Sólo el 5% de la población lo tiene como lengua materna, sin embargo lo hablan 1.500 millones de personas en el mundo.

En un análisis de 17 millones de usuarios de Twitter realizado por Global Laguage Network, se detectó que más de 255 millones de mensajes colgados están en inglés. Eso es más que la suma de las siete lenguas siguientes del ranking: malasio, portugués, español, filipino, alemán, árabe y japonés. En esta curiosa aplicación se puede ver también que más de la mitad de los contenidos en Internet están en inglés.

La lengua es el vehículo que lleva a cerrar un negocio con éxito. Pero requiere esfuerzo y no basta con chapurrear. La mitad de los encuestados en un estudio de The Economist afirmaron que no dominar la lengua provoca cometer ciertos deslices que pueden terminar con negocios internacionales.

En España un 25% dice saber inglés, según una encuesta del CIS. Muy lejos se encuentra el francés. Dicen que lo hablan y escriben el 9,6%.

Hay que ser constante en el estudio de las lenguas porque nos jugamos nuestro propio futuro. Según el estudio de Randstad Professionals, Idiomas más demandados en el ámbito laboral extranjero, el 58% de las ofertas dirigidas a recién licenciados piden un segundo idioma, el 65% en el caso de los mandos intermedios, y el 100% para puestos de alta dirección.

Según la guía europea, el inglés es bueno para establecer los primeros contactos pero “a medio plazo” conviene pasar al idioma local. En zonas como América Latina es imprescindible saber algo de español o portugués. En este caso tenemos ventaja, pero también sucede lo mismo en Rusia.

Las pymes europeas usan el alemán para exportar a 15 países. Esta es una lengua importante en Europa. No está de más el portugués, la cuarta lengua del mundo. El ruso es importante si nuestro sector es el energético, tecnológico o de manufacturas. No hay que olvidarse del chino, el mandarín, y más en un país en el que comienza a girar su modelo económico: de un país fundamentalmente exportador, a un país con mayor peso del consumo interno y por tanto con más oportunidades para vender allí nuestros productos.

Porque algo que está asumido a nivel planetario es quién debe hacer qué según su papel. Como dijo el ex Canciller de la antigua Alemania occidental, Willy Brandt: “si te estoy vendiendo, hablaré tu idioma, aber wenn du mir etwas verkaufst, dann muβt du Deutsch sprechen” (pero si me quieres vender algo, entonces tienes que hablar alemán.)

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