“En el 95% de los casos, el principal freno a la innovación en las empresas son las personas”


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María Beúnza

31 de agosto 2015


Una cosa está clara hay que innovar y no sólo en producto o proceso. Conviene tener en cuenta dos aspectos:

  • La innovación en el modelo de negocio o en la mejora de la experiencia del cliente y aquellas que vinculan a toda la organización generan más valor acumulado a lo largo del tiempo y son mucho más difíciles de copiar que las de producto. Mercadona o Inditex son ejemplos muy conocidos de ello, y de que la innovación, no siempre exige I+D.
  • La I+D, para generar valor, debe materializarse en una mejora de los procesos o en el lanzamiento de nuevos productos o servicios al mercado. Es en la fase de puesta en valor de la I+D donde las empresas suelen encontrar más dificultades.

Tengo un amigo, sensato y muy creativo,  que se declara “sensible” a la innovación, pero no está inmerso en el mundo terminológico y estratosférico de las tendencias y palabros que se utilizan entre los gurús de la innovación. Me contaba que trata de leer sobre innovación, pero que le cuesta entender muchas veces como se aplican y traducen esos palabros y tecnologías a la economía real de las pymes y empresas “típicas” de nuestro entorno. Resumiendo, lee mucho bla, bla sobre lo que se debe hacer y ve pocos resultados y mensajes llanos que puedan convencer al que no está en ello. “Así no hay quien se enganche”, me decía, porque a muchos les da vergüenza parecer unos ineptos y asienten cuando oyen hablar sobre todo esto en charlas, pero luego vuelven a su realidad, que consideran muy lejana a la nube de la innovación y siguen como estaban.

Tiene razón, toda la razón. Los que sabemos algo de esto, y digo bien algo, tendemos a difundir lo último, lo muy novedoso que en realidad “consumen” los ya creyentes y no los futuros practicantes. Tenemos un cierto miedo a parecer obsoletos  ante la comunidad de los convencidos y olvidamos a veces, que en la economía real, hay todavía muchas personas y empresas que consideran la innovación un campo desconocido propio de Apple y Google, o una moda para que los consultores hagan el agosto. Hemos caído en la misma trampa que algunos científicos; publicar para la comunidad experta y asumir que la aplicación “va de soi”. Para una pyme, los palabros son “yuyu” y los ejemplos son una evidencia que alimenta la esperanza en su capacidad de intentar y conseguir pasar de las nuevas ideas a mejores resultados para su propia empresa. Este debate es habitual y no es nuevo.

La dificultad estriba en “cómo” hacerlo con la organización y los miembros que cada uno tiene. Sabemos que: en el 95% de los casos, el principal freno a la innovación en las empresas son las personas, que sin embargo cuando saben, pueden y quieren son el mejor propulsor de la innovación.

 María Beúnza, socia de Happeninn

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