Lucas Cervera (Agora Voting): “no creo que las aceleradoras ayuden tanto”


Daniel Hernández | Madrid

22 de febrero de 2015


Fuente: Salón MiEmpresa

Fuente: Salón MiEmpresa

A Lucas Cervera le enfada, ¡qué leches!, le cabrea tener que esperar un montón de tiempo a que Hacienda le dé un papel. Es de los que piensa que el rol de la Administración es no molestar. Es de los que reconoce que el emprendimiento es una moda que pasará, pero que no dejará tras de sí un páramo como las burbujas financieras. “Quedará ese poso”, dice, y eso le parece bien. Lucas Cervera ha estado en el Salón MiEmpresa hablándole a emprendedores primerizos. Él lo fue. Puso en marcha Iniciador y Agora Voting, también es autor del libro Emprender sin tener ni idea. Así que con la experiencia en la mochila se atreve a vender consejos.

P. Así por el título no acabo de tener claro de qué va Emprender sin tener ni idea.

Lucas Cervera. Esto surge porque yo he montado unas cuantas startups, y en los últimos cuatro o cinco años me he dedicado también a la docencia. He dado bastantes clases y, en concreto, muchas clases y asesoramientos han sido en universidades. Y una de las cosas que a la gente le intimida mucho a la hora de emprender es no tener ni idea. “cómo voy a emprender si yo no sé nada de negocios”. Además en estos últimos años ha habido unos cuantos avances a nivel metodológico y de recopilación de mejores prácticas, etc. En Internet hay una gran cantidad de recursos disponibles para que, aunque no tengas ni idea de cómo montar una empresa, ni de Internet, puedas poner en marcha un negocio aprendiendo por el camino.

P. Puedes emprender sin tener ni idea, eso es posible, pero debe haber alguna característica, algo que sea imprescindible para poder comenzar ¿qué es?

L.C. Que te entusiasme lo que vas a hacer y capacidad de trabajar muchísimo. El resto es solucionable. Si requieres un equipo y tienes ganas realmente de poner en marcha ese proyecto, pues ya encontrarás a ese equipo. Si crees que necesitas dinero para poner en marcha el proyecto, pues ya conseguirás el dinero o la forma de hacerlo con mucho menos dinero del que pensabas inicialmente. De igual forma que si tienes entusiasmo y te falla la pata de tecnología, por ejemplo si es un negocio innovador, se puede aprender muchísimo. Yo aprendí a programar con 38 años.

P. ¿Y también a emprender sin tener ni idea?

L.C. Si. De hecho es muy habitual. Si eres un recién licenciado sin experiencia profesional, pues obviamente los conocimientos que vas a tener, que son los de la carrera, son una castaña pilonga. En ninguna carrera se aprende mucho. En un año intentando sacar una startup adelante vas a aprender mucho más que en cualquier carrera. Además, a lo mejor, tú lo que sabes mucho es de un ámbito. De marketing, por ejemplo, pero en cuanto montas una empresa tocas veinte mil palos que no has tocado en tu vida y sobre los que no tienes ni idea. Te tiene que gustar aprender cosas. En resumen nadie tiene ni idea y siempre pongo el ejemplo de Mark Zukerberg. Cuándo montó Facebook sabía de informática, y punto.

“En un año intentando sacar una startup adelante vas a aprender mucho más que en cualquier carrera”

P. Lo de emprender está de moda, cualquier Administración, por pequeña que sea, tiene algún programa de ayuda ¿te ha servido alguno?

L.C. A mi la Administración Pública no me ha ayudado en nada. De hecho su papel debería ser el de molestar lo menos posible. Sería estupendo. Ahora mismo supone muchísimas trabas en muchísimos aspectos. Tal vez lo único que hacen relativamente bien es la parte de financiación y de acompañar a la inversión privada reconociendo que es muy difícil encontrar proyectos que merezcan la pena y dejando en manos de especialistas el identificar esos proyectos. Pero en general su papel debe ser el de estorbar lo menos posible y aquí cuando alguien quiere emprender lo primero que tiene que hacer es pagar autónomos como si fuese un impuesto revolucionario por buscarte la vida por tu cuenta. Luego a nivel burocrático hay millones de cosas que son absurdas. Yo hace años monté una empresa en Londres por 73 euros y en dos horas. Aquí hay millones de planes de ventanilla única y siguen las cosas sin cambiar.

P. ¿Por esa ineficiencia es por lo que surge Iniciador?

L.C. No, ni mucho menos. La clave y por lo que funciona Iniciador, es porque es un movimiento de abajo a arriba. Son gente que, espontáneamente, se ayudan entre ellos. Eso jamás lo va a poder hacer la Administración, ni es su papel ni tienen que intentarlo.

P. ¿Cuál es el germen de esa idea?

L.C. Iniciador surge de forma espontánea porque en unos eventos que había que se llamaban bits and blogs, en el que nos juntábamos gente que teníamos blogs (algunos de los cuales teníamos empresa) a beber una cerveza. Al final siempre acabábamos en corrillos hablando de cosas de empresas. Un día se me ocurrió que podríamos hacer una convocatoria para gente emprendedora y se ve que… Ahora es muy distninto y difícil de entender, pero hace ocho años si tenías dudas o querías conocer a otros emprendedores, no había un sitio de referencia.

P ¿Qué será de nosotros cuando la fiebre del emprendedurismo haya muerto?

L.C. Efectivamente creo que es una moda, bienvenida sea. Hay otras que son absurdas. Esta tiene mucho sentido y hace que mucha gente se pueda plantear que es una vida de desarrollo personal. Eso es bueno y es verdad que como toda moda pues que comience a hablarse menos, y creo que eso ya está empezando a pasar. Pero el poso quedará y eso es positivo. Lo que no van a quedar son 800 aceleradoras e infraestructuras de apoyo y programas que se han montado en función de esa burbuja o como queramos llamarla. Muchas de estas desaparecerán en unos años. Creo que burbuja con connotaciones financieras no hay, tampoco hay tanto dinero moviéndose. A lo mejor es una burbuja mediática, pero financiera no.

Hay una burbuja mediática con el emprendimiento, pero no financiera

P ¿No sería mejor arreglar lo que hace mal la Administración en lugar de decirle que se aparte?

L.C. Yo he escuchado y hablado con muchísimos emprendedores y en general piden lo que pido yo. Es un argumento bastante habitual. Yo no pido que me ayuden, que está bien, sino que me dejen hacer las cosas. Nosotros por ejemplo llevamos semanas para conseguir un certificado de Hacienda que me está haciendo perder mucho tiempo. Eso es en lo que deben centrarse, en agilizar las cosas. Tampoco creo yo que los centros de empresas, las aceleradoras, etc. ayuden tanto. Si ese dinero se empleara para mejorar las pocas cosas que son importantes y no se hacen bien, eso es mucho mejor que que hasta el último pueblo de España tenga una aceleradora pública.

P. Una vez superado el trago de montar una empresa lo importante es conseguir clientes ¿Qué es lo que no hay que hacer al principio?

L.C. Eso es lo más importante que tiene que tener en cuenta un emprendedor. Sobre todo porque muchos ven la barrera de la financiación y la ven como algo insalvable. Pero sobre todo en proyectos innovadores que no requieran de grandes recursos como un local comercial, obras, maquinaria, etcétera, se puede hacer algo pequeñito, que funcione y que resuelva un problema de un grupo de clientes e intentar empezar a venderle ese producto aunque no sea el “super productazo” que tienes en la cabeza. Por otro lado está el tema del crowdfunding con el que puedes comenzar a generar ingresos y a vender el producto antes de tenerlo construido. Muchas veces esa barrera que parece insalvable se salva con estos mecanismos.

P. Sueles referirte a la figura del mentor como alguien muy importante para los emprendedores ¿qué aporta este?

L.C. Lo cierto es que hay programas de aceleración (como han surgido tantos) en los que los mentores no tienen mucha experiencia. Aun así, hablar con gente que te está intentando ayudar siempre es positivo, sobre todo al principio, y si quieres que te atienda gente de más nivel digamos que es difícil. Es fácil acceder a consejos de gente con menos experiencia. Pero como poco te va a servir para obtener otros puntos de vista del proyecto y te ayudará a combatir lo peor que puedes hacer que es creerte infalible, encerrarte, no escuchar a nadie, sacar un producto y que nadie lo quiera.

Lo peor que puede hacer el emprendedor es creerse infalible

P. Si tengo un proyecto ¿qué tengo que hacer para que seas mi mentor?

L.C. Tendrías que conseguir llamarme mucho la atención. Tendría que ser un proyecto en alguna área que me guste muchísimo o que tenga que ver con mi proyecto actual de voto online. Yo tengo el cupo de horas que le puedo dedicar a ello cubierto. Algunas son por amor al arte y también hago muchas retribuidas. Pero en general si es gente que tiene un poco más de disponibilidad, creo que es muy sencillo. Es caerle bien y tener un proyecto que le estimule.

P. Hay muchos que buscan vender enseguida su startup por millones ¿hemos visto demasiadas películas?

L.C. Hay gente que tiene en su cabeza una falsa imagen del emprendimiento. Sobre todo porque cuando piensas en emprendimiento piensas en gente a la que le ha ido bien. La gente cuando se lanza a emprender suele sobreestimar enormemente las posibilidades de éxito que tiene. En cuanto hablas y conoces un poco la realidad ves que lo más probable es que fracasen. Como dice mi amigo Agustín Cuenca “el emprendedor no surge de un análisis racional”. Si haces un análisis racional y lógico vas a ganar más dinero trabajando por cuenta ajena. Además por cada historia que sale bien hay muchas otras que salen mal. Eso lo tiene la gente en la cabeza y las posibilidades de éxito están sobrevaloradas. Además como te pongas a leer operaciones de inversión, principalmente si son fuera de España, te vas a hacer una idea que no es real. Las cifras que se manejan en Estados Unidos o Alemania no tienen que ver con las de España. Incluso con las de España va a haber sesgo porque sólo se habla de las grandes.

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