Europa vuelve a tirar del producto Made in Spain


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Daniel Hernández | Madrid

21 de julio de 2015


Lo que ha enseñado la crisis es que, mientras el consumo interno se hunde, hay que vender producto en el exterior. Es lo que ha hecho España, pero fuera de las fronteras de un país no hay un mundo homogéneo, y eso cuenta. La eurozona, principal mercado receptor de los productos españoles, fue perdiendo peso por la situación de su economía. Doble recesión, la última entre 2012 y 2013; riesgo de colapso con rescates a Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre y España y dudas sobre la propia moneda común; no son la mejor materia prima para dibujar un panorama alentador. Las ventas al resto del mundo fueron ganando peso: ahí estaban los mercados emergentes y otros maduros como los Estados Unidos. Así hasta el año pasado, momento en que la música volvió a cambiar: la cuota exportadora de España aumentó sólo una décima y el valor de lo exportado un 2,5%, casi la mitad que en 2013, por causa del enfriamiento (o recalentamiento, según se vea) de los emergentes. Resultado: Europa vuelve a marcar el compás.

Por la caída del precio del petróleo ha ido disminuyendo el poder de compra de países productores. Entre ellos están países como Rusia o Brasil, que además tienen problemas añadidos. Por un lado el país sudamericano registró un raquítico crecimiento del 0,1% en 2014 —lejos del 7,6% del año 2010—, y por otro está la tensión geopolítica con sanciones a Rusia y respuesta de un veto a productos europeos por parte de su gobierno.

El ejemplo de la reabsorción por parte del mercado europeo de muchos productos se ve en el sector hortofrutícola español, compuesto por muchas pymes y cooperativas. Entre enero y mayo el valor de lo vendido en la UE ha subido un 13%, exactamente lo mismo que ha bajado en mercados extracomunitarios. En el primer cuatrimestre del año el 94% de las frutas y verduras vendidas al exterior llegó a algún país de la UE, frente al 92% que representaba ese mercado en el mismo periodo de 2014. La principal causa está en el veto ruso. Este año, según señala la federación de exportadores FEPEX, no se ha vendido a aquél país ni una sola tonelada de producto español. Abriendo un poco más el foco se puede ver que las ventas españolas a la UE avanzaron un 6,3% en el primer cuatrimestre del año y a la zona euro un 5,3%. A la misma altura del año pasado el crecimiento en la zona euro tan sólo era del 0,14%. Las exportaciones a países comunitarios representan el 64,9% frente al 63,7% registrado entre enero y mayo de 2013. Empujan del carro los más fuertes: Alemania (5,3%), Francia (4%), Italia (12,6%) y Reino Unido (11,3%); y los más débiles, como Portugal, al menos mantienen las mismas cifras.    

Fuera de las fronteras de la Unión hay crecimientos espectaculares, aunque hay que ponerlos en contexto, ya que las ventas en esos mercados representan muy poco en el total y son susceptibles de registrar aumentos más grandes. Destaca Oceanía, con una subida de casi el 21% u Oriente Medio con un aumento del 15,2% después del frenazo de 2014 por la bajada de los precios del petróleo.

En resumen, este es el panorama aquí y ahora, y nadie puede asegurar que la tendencia se mantenga. Se ha visto estas últimas semanas como Alemania y en concreto su ministro de Finanzas, Wolfang Schäuble, están más dispuestos que nunca a un Grexit (como se conoce a la salida de Grecia del euro). El daño que podría hacer eso a las economías que comparten el euro, aunque en general se cree menor al que hubiera hecho en 2012, es casi impredecible.

Por otro lado está la exportación allén de los mares, que, quitando a algunos emergentes, sigue siendo un atractivo dada la depreciación del euro desde que el Banco Central Europeo inició un ambicioso programa de compra de deuda que lo propicia. Las ventas a Estados Unidos pueden ser una alternativa a los mercados con problemas. El crecimiento de las exportaciones españolas a aquél país ha sido en los cuatro primeros meses del año de un 7,6%.

Un estudio de la escuela de negocios IE Business School exponía que el 88% de las pymes encuestadas esperaban aumentar su facturación este año procedente de América Latina. Sin embargo el porcentaje bajaba hasta el 78% si se tomaba toda la muestra, es decir, incluyendo a las grandes empresas. Son estas, las grandes, las que pueden moverse con más facilidad. El informe explica que las pymes han llegado más tarde y por eso siguen apostando por aquellos mercados pese al frenazo que muestran algunas de sus economías.

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