¿Qué inteligencia emocional tiene tu equipo?


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Javier González

Coach y CEO de Magna Coaching


Un equipo emocionalmente inteligente es aquel que tiene altas dosis de armonía social en palabras de Daniel Goleman. Para el trabajo en equipo, la Inteligencia Emocional facilita la capacidad de resolver disputas de forma que mejora el rendimiento del equipo, fomenta la creatividad grupal del equipo y mantiene la coexistencia armónica en el trabajo.

Los componentes del equipo que tengan una elevada competencia emocional, aquella que se refiere a nuestras habilidades emocionales que mejoran nuestro comportamiento en el ámbito laboral, tendrán mayores posibilidades de convertirse en grandes líderes de equipo. Saber gestionar la inteligencia emocional de los equipos es importante porque la mayoría del trabajo en las organizaciones tiene lugar a través de equipos.

Pero, ¿cómo podemos formar este tipo de equipos emocionalmente inteligentes?

  • Consiguiendo las tres condiciones necesarias para la efectividad de los equipos:

-Confianza entre sus miembros.

-Sensación de identidad y pertenencia al grupo por cada uno de los integrantes

-Sensación de eficacia en la consecución de logros del equipo.

El equipo necesita crear normas relativas a la inteligencia emocional que permitan relacionarse a través de comportamientos aceptados por todos; comportamientos y actitudes que, a través de su expresión diaria, se convierten en hábitos “saludables” para la confianza y la eficacia del grupo. La sensación que se genera en sus miembros es que están alcanzando un rendimiento excepcional, superior a lo que conseguirían si estuviesen fuera del equipo.

Fomentando la capacidad de autogestión y mejora continua dentro del grupo. Para ello las relaciones de los componentes del grupo se basan en la confianza y en un diálogo abierto sobre las emociones y cómo éstas afectan al equipo; así como las consecuencias de salirse de las normas acordadas y establecidas de comportamiento del grupo.

  • Creando relaciones fuera y dentro del grupo: estas relaciones aumentarán la confianza mutua entre sus miembros y además sentarán las bases de sensación de pertenencia al grupo, además fortalecerá la capacidad del equipo de afrontar retos. Las emociones y sentimientos cuentan y lo hacen en el sentido de explorar, aceptar y comunicar las emociones entre sus miembros y las líneas de relación del grupo como tal con el resto de la organización y sus fronteras externas.

La efectividad de un equipo depende de cómo trabajen sus integrantes, cómo gestione su líder y del balance que se haga entre productividad, armonía social y relaciones internes y externas del grupo. Cuando las personas se sienten bien, están a gusto en el lugar y en el trabajo que realizan y tienen una sintonía con sus compañeros, la productividad y los resultados creativos mejoran de forma que el rendimiento afecta a la línea de negocio y los beneficios se disparan.

“Las emociones son contagiosas. Todos lo conocemos por experiencia. Después de un buen café con un amigo, te sientes bien. Cuando te toca un recepcionista mal educado en una tienda, te vas sintiéndote mal”. Daniel Goleman.

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