La exportación, el salvavidas de Alusin Solar


paneles solares

Daniel Hernández | Madrid

24 de abril de 2015


Javi tiene afortunadamente una vida muy ajetreada. Un día en Puerto Rico, otro en mitad de una carretera con una cobertura móvil del demonio. Pero vale la pena mantener esta conversación para contar cómo ese estrés pasa de no dejarte dormir porque estás a punto de arruinarte a no dejarte dormir por el jet lag.

Advertencia: este artículo contiene referencias sobre el sector eléctrico español, sí, sobre ese galimatías.

Pero antes pongamos contexto al asunto. En enero de 2012 poco después de la salida del Ejecutivo socialista, el nuevo Gobierno de Rajoy aprueba un decreto que supone un parón a las ayudas que debían cobrar las nuevas instalaciones de generación eléctrica de régimen especial, para entendernos, las renovables.

Javi Font es el jefe de una pyme llamada Alusin Solar. Esta empresa fabrica estructuras de aluminio o acero que fijan los paneles solares de las instalaciones. Sí, es una empresa del sector. Sí, lo ha pasado mal. Sí, ha sobrevivido. Cuando mandas un email a Javi te devuelve otro en cuya firma se lee “Atentamente – Best Regards – Cumprimentos – Cordialment“. Sí, Alusin Solar se ha internacionalizado, pero este es casi el final de la historia.

La empresa echa a andar en 2010. “Yo provenía del sector y me había quedado en paro, pero tenía fe en esto [inciso. ¡Qué visión!]”, así que se lanzó a la piscina. “Empezamos dos personas, fuimos creciendo a un ritmo aceptable, pagando las facturas y todo bien”. En febrero de 2012 la empresa está en un nivel óptimo: con cinco trabajadores y superando el millón de euros de facturación, aunque “sólo trabajábamos en el mercado nacional”.

El Real Decreto-ley 1/2012 no suspendía las ayudas con carácter retroactivo, es decir, afectaba a las instalaciones que todavía no estuvieran inscritas en el registro. “Nos daban un año para construir las plantas que ya estaban autorizadas”, lo que les dio tiempo para analizar la situación. “En ese momento intentamos construir todas aquellas plantas a las que podemos tener acceso a la vez que empezamos un proceso de internacionalización”. En este punto la empresa está en un momento álgido con 32 personas, aunque la mayoría de ese equipo es de montaje de las instalaciones y ve próximo el fin de sus contratos y una situación muy complicada tras esto.

Exportar a toda prisa

soportesLa segunda parte del plan no salió bien al principio. “Como dice mi abuela íbamos como pollo sin cabeza”. La opción más sencilla en principio era exportar cerca, mandar producto a países de la Unión Europea. Así que se vieron en Solarexpo de Milán — una feria que ocupa la misma superficie que todo IFEMA — con un stand de 16 metros cuadrados al lado de competidores con stands de hasta 200 metros. Eran un velero entre transatlátnticos, además “íbamos a un mercado maduro en el que se entra con precio rompedor, cosa que no podíamos ofrecer o porque te conocen por algo”. Resultado: “16.000 euros a la basura”.

Estamos en marzo de 2013, cuando comienza la zozobra de la empresa. Los montadores se iban al paro al finalizar los proyectos en España, quedaban ocho personas del “equipo base”. Recurriendo de nuevo a la fe, pensando en que algo se movería en España “se intentó aguantar”, hubo despidos y bajadas de sueldo. “Eso fue lo más duro”

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del día en que se aprobó el decreto, el ministro de Industria, José Manuel Soria, justificó la decisión “en la necesidad de contribuir desde todos los ámbitos a reducir el déficit público”. Bruselas exigía sacrificios y entre el Gobierno socialista de Zapatero, los de las distintas comunidades autónomas y Ayuntamientos se dejaba un déficit del 8,51% del PIB, casi 26.500 millones de euros más de lo previsto.

El Gobierno recortó las ayudas a las renovables justificándolo en la política de reducción del déficit presupuestario, aunque las primas las pagaban los consumidores.

Pero la realidad es que las ayudas no afectaban directamente al déficit presupuestario porque el dinero salía del bolsillo de los consumidores a través de un impuesto en el recibo de la luz.  Sin embargo, las primas sí contribuían a engordar el déficit de tarifa que se genera porque pagamos menos por la luz que lo que dicen que vale las eléctricas.

En este punto Javi insiste: “lo que dicen que vale”, y recuerda la propuesta del Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural de junio de 2013 para realizar una auditoría del déficit de tarifa. A los votos en contra del PP se sumaron los de Foro Asturias, Unión del Pueblo Navarro y UPyD. Además PSOE y PNV se abstuvieron.

Pero el sistema de ayudas tampoco estaba bien diseñado, apunta Javi. No había límites “y aquello se convirtió en un carajal”. En 2007 España tenía instalados 733 megavátios de energía fotovoltaica. En 2008 se pasó a 3.421 megavátios. En septiembre de aquél año un Real Decreto limitó las ayudas, lo que generó cierta confusión y un aluvión de registros previos a su entrada en vigor.

Y se hizo la luz

Hay otros mercados, están más lejos, pero vale la pena explorarlos porque ofrecen oportunidades. El problema de Alusin Solar es que era una pyme, el tamaño importa, y además “teníamos nuestra zona de confort a este lado de los Pirineos”, es decir, no tenía experiencia exportadora. Javi comenzó a apuntarse a misiones comerciales en Centroamérica. “allí la reputación de España en el sector es valorada, además se agradece que hablen español y también valoran mucho tener presencia allí”. En aquél mercado podían competir en precio con las empresas norteamericanas que ya anaban por allí.

Alusin solar ha rotado el 100% de su cartera de clientes y hoy factura el 91% del exterior.

Las clave de aquellos países “es que tienen una luz eléctrica muy cara y los Gobiernos facilitan que las industrias puedan instalar paneles solares para ahorrar coste eléctrico”. De los países en los que está presente hoy la empresa (Puerto Rico, República Dominicana, Jamaica, Honduras, El Salvador y Chile) sólo uno, Puerto Rico, da ayudas directas al sector. Pero si el Gobierno eliminara los incentivos “el coste eléctrico seguiría siendo muy alto y la legislación seguiría favoreciendo el autoconsumo” apunta Javi. Aun así, pese a lo que se suele decir, son países que han demostrado tener una mayor seguridad jurídica que España. “Incluso en Bolivia hay empresas españolas construyendo parques solares”.

Desde agosto de 2013 Alusin Solar ha cambiado al completo su cartera de clientes. La facturación exterior supone un 91% del total. Su proyecto más grande está en Honduras. Allí van a instalar paneles sobre una embotelladora de 3.000 trabajadores y con los que conseguirán “un ahorro del 20% en la factura de la luz”.

La empresa no tiene miedo, de momento, ante los nubarrones que las predicciones macroeconómicas ponen sobre la región. De hecho muchas pymes continúan con su firme intención de seguir invirtiendo en aquellos mercados. Alusin Solar tiene previsto dar el salto próximamente a Estados Unidos y México. “De momento eso no parece una amenaza”, dice Javi. “Ten en cuenta que trabajamos para empresas que exportan a Norteamérica y allí el consumo se está relanzando”. Además no hay que perder de vista la debilidad del euro “que nos ha convertido en un 20% más competitivos sin hacer nada”.

La moraleja es que pese a una regulación desastrosa hay una empresa que ha conseguido salir del hoyo. Muchas se han quedado por el camino y no pueden contar su experiencia. Si hay algo positivo además de la propia supervivencia es que pymes como Alusin Solar han emprendido un camino exportador irreversible por mucho que se recupere el mercado nacional. Eso las hace más fuertes. Son esas cosas de la economía global “que antes te importaban muy poco”.

LAS CONFESIONES DE ALUSIN SOLAR

  • Sólo trabajábamos en el mercado nacional, un error de estrategia que se ve con el paso del tiempo”
  • “Entonces no nos paramos a pensar que [el sistema de ayudas] pudiese cambiar y si lo hacía había confianza en que el sector se pudiese seguir desarrollando sin ayudas”.
  • “En 2012 nos vemos en una situación muy cercana al cierre. Nosotros no teníamos infraestructura, yo nunca había hecho ninguna campaña de internacionalización“.
  • El principal error [en la estrategia de internacionalización] fue no analizar los mercados. Lo primero que piensas es en ir a Europa porque está cerca”
  • En el peor momento, “entre marzo y agosto de 2013 facturamos lo mismo que en el mes de febrero“.
  • Otro error fue no adaptar la estructura. Se intentó aguantar al equipo en base a la creencia de que en España algo se movería pronto”

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