“No viajes sin rumbo”, la importancia de que tu pyme tenga una estrategia


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Javier García-Baos

02 de agosto 2015


Por un momento imaginémonos que nuestra empresa fuese como emprender un gran viaje en barco. Por un lado, se nos presentan un aluvión de dudas: ¿tengo un barco adecuado para el viaje que quiero emprender?, ¿qué puedo hacer para mejorar las condiciones de mi barco?, ¿cuál será la mejor ruta a seguir?, ¿en qué puertos haré escala?, ¿cuántos tripulantes necesito?, ¿con qué provisiones debo contar?, etc. Por otro lado, existe una infinita sucesión de imprevistos posibles: condiciones climatológicas adversas, rotura del barco, enfermedad de alguno de los tripulantes…. Sin embargo, ¿cómo vamos a contestar a cualquier pregunta que se nos plantee al respecto, si no hemos determinado nuestro destino? Al final, el día a día de una pyme se parece mucho a un gran viaje, y por ende, necesitamos un destino claro para poder llevar a nuestra empresa a buen puerto.

Quizás durante algún tiempo podríamos navegar sin un destino en concreto, llegando incluso a cosechar buenos resultados. ¡Cuántas pymes funcionan con la máxima de subsistir o con la única idea de “ganar más y gastar menos”!, pero llega un momento en el que la empresa se estanca, deja de avanzar, incluso puede verse expulsada del mercado por no conocer los cambios que se han producido en su sector.

Entonces, ¿qué le aporta una estrategia a la pyme?

  1. Fija una dirección específica de la empresa: la toma de decisiones que realiza el empresario o directivo será más fácil, porque cuando se plantee una decisión, se preguntará primero si es acorde o no con la estrategia que ha definido.
  2. Visión global o de conjunto de toda la organización: definir la estrategia de nuestra pyme permite conocernos mejor, pues supone realizar un análisis a fondo de la empresa en su conjunto, valorando todos los recursos y capacidades de los que dispone, y determinando las fortalezas y debilidades de la misma.
  3. Mejora nuestro conocimiento del mercado: conocer bien el sector de nuestro negocio, y sobre todo, la evolución y tendencias que se están produciendo en él, es uno de los ejercicios al que nos obliga la definición de la estrategia. Todo ello nos permite prepararnos mejor para enfrentarnos a los nuevos retos del sector, haciendo que tu pyme sea más competitiva.
  4. Nos ayuda a establecer unos objetivos más realistas y adecuados: conocer el estado real de nuestra pyme y los desafíos sectoriales a los que se enfrenta, nos permite buscar la medicina apropiada que necesita nuestra empresa para resolver un problema en concreto. Es decir, la estrategia ayuda a identificar los objetivos que queremos perseguir.
  5. Mejora la coordinación y la comunicación interna de la empresa: contar con una estrategia facilita la coordinación de todas las áreas funcionales (comercial, administración y finanzas, recursos humanos…) ya que contarán con unos objetivos comunes. Además, la comunicación de las principales líneas estratégicas permite “remar todos a una”, favoreciendo el compromiso y la motivación del empleado.

La estrategia empresarial va mucho más allá que contar con un plan estratégico o un plan de negocio para tu pyme. De hecho, no hay estrategia más eficaz que aquella que tienen interiorizada los directivos y empleados de la empresa. Lo realmente importante es el propio ejercicio de realizar un plan estratégico pues pone encima de la mesa todos los retos a los que se enfrenta tu empresa y te permite pensar en las mejores soluciones para abordarlos.

En conclusión, las cuestiones que se plantean durante cualquier viaje empresarial son infinitas como para dejar al simple juego del azar el destino al que se quiere llegar y el rumbo que se ha de tomar. Una empresa sin estrategia es sencillamente un barco a la deriva.

 

Javier García-Baos

Consultor de Estrategia y Decisión Empresarial

Director de Replantea

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