“¿Puede una pyme ser competitiva sin innovar? Tal vez en el Polo Norte…”


polonorte

C.Estévez

19 de junio 2015


¿Eres una pyme que innova o una pyme innovadora? En la respuesta a esta pregunta puede estar la clave del éxito futuro de tu empresa. Si solo innovas en momentos determinados o en áreas específicas de tu empresa es muy posible que no logres ser competitivo. La innovación constante en todos tus procesos te añade valor de cara a tus clientes, empleados, proveedores, accionistas…

Pero, ¿Cómo desarrollar una estrategia orientada a la innovación que se concrete finalmente en resultados tangibles? Para averiguarlo, hablamos con María Beúnza, socia de Happeninn, una firma que acompaña a muchas pymes en estos procesos de cambio, ofreciendo diferentes “chequeos”, desde el más preliminar para analizar las barreras y palancas de la innovación en cada empresa que es gratuito, a otro tipo de diagnóstico más completo.

María, según tu experiencia, ¿En qué momentos de la trayectoria de una pyme, necesita especialmente dar un impulso a su creatividad? 

Maria Beunza 2014Aunque suene muy absoluto, en todos los momentos necesitamos observar, cuestionar, conectar, asociar y experimentar nuevas ideas. Cuantas más ideas generemos mejor. A fin de cuentas, son sólo la materia prima para innovar.

Innovar sin embargo, es convertir esas ideas en algo que aporte valor interna y externamente a la empresa: ahorros, agilidad, ventas, fidelización, motivación, rentabilidad, satisfacción… Es importante que la innovación se oriente a la consecución de resultados y para ello debemos plantear retos, plazos y criterios que nos permitan saber si las ideas que traemos o generamos son las adecuadas a la estrategia de nuestra empresa. Innovar por innovar, es tontería.

Innovar puntualmente puede aportar mejoras coyunturales, pero lo que nos permitirá sobrevivir o crecer es que la innovación esté en nuestro ADN y en nuestro día a día. Es una labor tan importante como cualquier otra y debe formar parte de nuestra agenda de trabajo.

Además está ya demostrado que las empresas que innovan mejoran sus márgenes, sus ventas o la capacitación de sus empleados. Un reciente estudio realizado por el IESE en 3.400 pymes y 1.200 grandes empresas a lo largo de 18 años, proporciona evidencia empírica muy rigurosa y robusta sobre el impacto positivo que tiene innovar sobre los márgenes empresariales de las empresas españolas: las empresas españolas que innovan en el producto disfrutan de un incremento en sus márgenes del 5.2% y las empresas que innovan en proceso disfrutan de un incremento del 3.7%. Además el estudio revela que hay un efecto dinámico acumulado positivo al innovar año tras año. Después de la primera innovación en el producto los márgenes crecen un 2-3% mientras que después de la onceava innovación los márgenes crecen un 10%. Este efecto positivo en innovación es aún más pronunciado en empresas pequeñas donde el efecto de la undécima innovación es de un incremento del margen del 20%.

Innovar puntualmente puede aportar mejoras coyunturales, pero lo que nos permitirá sobrevivir o crecer es que la innovación esté en nuestro ADN

Sueles  afirmar que “no es lo mismo una empresa que innova que una empresa innovadora” ¿Cuáles son las diferencias?

Una empresa que innova lo hace de vez en cuando. Una empresa innovadora, asume que la innovación es un factor de competitividad crítico para su pervivencia y se organiza y conecta para innovar continuamente. Hay quienes se han dormido después de un gran éxito y ahora lo están pasando muy mal, o han desparecido…

En una coyuntura económica como la actual, son muchas las pequeñas y medianas empresas que se ven abocadas a buscar nuevas estrategias y oportunidades de negocio para subsistir ¿Qué les recomendaría?

Que desarrollen una cultura en la que observar, cuestionar, conectar, asociar y experimentar nuevas ideas sea su pan de cada día. Que establezcan su camino al futuro y lo comuniquen frecuentemente, aportando a su gente vías, criterios y herramientas para captar y generar ideas que puedan convertir en resultados.

Lo difícil no está en las ideas, lo complicado es pasar a la acción y asumir que el error formará parte del proceso. El cambio cultural no se consigue inmediatamente así que deben empezar a hacerlo hoy. Pero además les recomendaría que piensen en su cliente y se pongan en sus zapatos y que tengan en cuenta que no es necesario hacerlo todo por sí mismas hay muchísimas oportunidades en la cooperación con otros y es difícil ser excelente en todo.

La labor y actitud de las personas en los procesos de innovación es vital, ¿Cómo puede producirse esta transformación en todos los niveles de la plantilla?

No hay nada mejor que empezar haciendo una foto realista del punto de partida. Luego, con la ayuda de expertos si es factible, toca remangarse y empezar a poner en práctica todo aquello que nos permita mitigar obstáculos y potenciar lo que hacemos bien. A innovar se aprende innovando y no hablando de innovación. Ya sabemos que las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.

Por último, ¿Crees que una pyme puede ser competitiva sin innovar?

Tal vez en el Polo Norte el mundo gire a otro ritmo, pero en el mundo empresarial, la innovación ya no es una optativa. O innovamos, o desaparecemos. Los chinos ya ocupan las primeras posiciones del mundo en cuanto al número de patentes que generan…

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