TeamLabs, entrenando para ser emprendedor


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Sandra de Miguel | Madrid


Arranca el primer día de clase. Pero lejos de conocer a tus compañeros y limitarte a coger apuntes vas a conocer a tus posibles socios, con los que definirás una idea de negocio que acabará por convertirse en una empresa.

“El paradigma del aprendizaje está cambiando hacia un modelo práctico”, explica Max Oliva cofundador de Teamlabs, una escuela de emprendimiento o “laboratorio de aprendizaje radical” como él mismo define que ofrece, tanto en Madrid como en Barcelona, desde el año 2012 programas de liderazgo, emprendimiento e innovación dirigidos a jóvenes, profesionales y organizaciones a quienes se enseña “a emprender con proyectos reales”.

“Para aprender a emprender tienes que montar una empresa y a través de la gestión diaria de esta es como vas adquiriendo conocimientos, se trata de un viaje en equipo”, asegura Oliva. Sus programas de educación disruptiva tienen sus raíces en el método finlandés “Team Academy” y en la experiencia cooperativa de Mondragón ya que el grado y máster que imparten nace de la mano de esta Universidad.

“Se trata de aplicar el sentido común al aprendizaje”. Los estudiantes, durante el tiempo que dura su formación (4 años en el caso del grado y 1 año en el del máster), deben montar una empresa y hacerla funcionar, “en este proceso no tienen profesores al uso sino entrenadores o team coach”. Los cursos se dividen en distintos ciclos. Durante este periodo una de las batallas a las que deben hacer frente es al miedo. Max Oliva explica que “el miedo cuando estás emprendiendo es una de las cosas que más te bloquean, ese temor al fracaso”. Los team coach “les acompañamos en esa parte y también en el proceso de escoger proyectos que estén basados en sus pasiones y que a la vez se combinen con retos que observen en un determinado sector. Tenemos en cuenta mucho las tendencias, cómo nosotros ponemos en valor las cosas que están sucediendo en nuestro entorno: empresas tecnológicas, big data, internet de las cosas, etc”.

En los primeros compases se van definiendo las ideas. “Hay alumnos que no tienen muy claro qué proyecto quieren; otros, en cambio, vienen con la idea más clara. Sin embargo, nosotros le damos poco valor a la idea… lo que sí tiene valor real es la ejecución, cómo esta se materializa”. En menos de 2 meses los alumnos exploran más de 100 ideas, de las que seleccionan 15 o 20 que testan en la calle recibiendo feedback de la gente. De ahí seleccionan 2 o 3 proyectos con los que van a ir trabajando. Con esta base se monta una empresa, se registra, se establece un pacto de socios, misión, valor de la empresa, cómo se lidera, qué forma jurídica se le otorga, etc.

“Nos inspiramos en los usuarios, en las personas a las que estamos intentando servir para tratar de entender y profundizar en esas necesidades y comenzamos a distinguir quien es realmente nuestro cliente”. Poco a poco las ideas se van transformando en hechos, por lo que llega el momento de desarrollar el producto, validar el modelo de negocio o definir la estrategia de comunicación y marketing a seguir. El último paso es el momento de “levantar capital, capturar el valor, comenzar a pensar en escala si entra inversión”, para ello “colabora con nosotros una de las aceleradoras más potentes como es Unreasonable Institute” –aceleradora de empresas con base en Colorado (EE UU)-.

Teamlabs combina todo este proceso con viajes a distintos lugares que pueden aportar valor a los emprendedores, entornos que observan para luego poder inspirar sus proyectos. Viajan a otros países de Europa, a EE UU o Asia… Cruzan el charco para ir hasta Silicon Valley (San Francisco, EE UU), como apunta Oliva “la meca del emprendimiento y donde recibimos un feedback muy certero sobre los proyectos” ideas que valen u otras que consideran que no tienen valor porque ya las han visto con anterioridad. “Nos inspiramos pensando en grande, pero también ponemos los pies en la tierra para ajustar nuestros prototipos”.

Y tras toda esta experiencia algunos alumnos tienen su propia empresa. Ha sido el caso de empresas como Juegacetamol o Nostoc que surgieron en la escuela y que ahora forman parte del tejido empresarial español.

Max Oliva destaca que lo que buscan es “una trasformación personal, como te haces dueño de tu proceso de aprendizaje porque lo que tienes que hacer, cada vez más, es crearte tu propio puesto de trabajo, un trabajo que encaje con tus propósitos y que además te motive”. Oliva señala que es importante “atreverse a hacer”, y tener presente que “la gente que emprende está creando pymes y es dónde a día de hoy se van a crear la mayoría de los empleos”.

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